En Sorti Studio también somos un pequeño negocio
A veces - y esto se escucha mucho últimamente por ahí- tienen que venir calamidades para darnos cuenta de las cosas que pululan a nuestro alrededor y que son más importantes de lo que nos hemos pensado normalmente. ¡Anda que no echamos de menos los abrazos! Sí, tú también, aunque vayas de frío/a. ¡Los besos! ¡Ay los besos! Qué poco valorados los tenían algunos, y lo que pagarían otros por rebozarse ahora mismo entre caricias y demás arrumacos. Y así podríamos enumerar un sinfín de acciones, actos, acontecimientos, costumbres, ritos y eventos a los que la realidad les ha hecho añicos en un momento. ¡Maldito marzo! y ¡malditos metros de distancia! Pero ¡bendito el momento en el que te apartas un poquito la mascarilla para rascarte la nariz y te veo la sonrisa! Podríamos aumentar este párrafo y no encontraríamos el 'the end' a este post, así que vamos al grano y dejémonos de autoflagelarnos.
¿No os parece que vuestras calles huelen últimamente -últimamente con significado de últimos meses- a buena carne y pescado -ahora el pescado sí huele bien-, a hogazas esponjosas y crujientes a la vez, a empanadas de atún de las de siempre, de las de casa; a fruta fresca, a fruta de temporada, a manzana del edén…? ¿Exageramos? Bueno, en algún adjetivo tal vez, pero ¿no hay algo de verdad en esto?
NUESTROS NEGOCIOS LOCALES. ¡NUESTROS PEQUEÑOS NEGOCIOS!
Tal vez sea que pasamos mucho más tiempo en nuestro barrio que de costumbre: el teletrabajo, entre otras cosas, confinamientos, encierros y perímetros varios, nos ha dado muchas opciones y algún que otro escape momentáneo y esporádico para bajar al pan, o a comprarnos ese jersey de lana para asustar al invierno. ¿Ha tenido que llegar una pandemia para que conozcamos mejor, o simplemente conozcamos, dónde vivimos y sus opciones?
Entre estrategia de comunicación y propuesta de marketing o calendario de redes sociales, en Sorti Studio nos encanta bajarnos a la calle y pasar por el mercado, por el de Ventas, por ejemplo; a comprar la fruta de temporada en La Pera Limonera, antes de ir a dar los buenos días a nuestras chicas de Tatualia Chueca. A veces, incluso con unos croissants de Levadura Madre bajo el brazo. Un paseo en metro hasta allí leyendo un buen libro de la Librería Antonio Machado. Que si bien es domingo, dice Raquel que toca vermut en la Taberna Ángel Sierra y capuccino en El perro de Pavlov para luego bajarlo en Arima Madrid. Si a Belén le gusta algo, es lo hecho a mano; por eso nos encanta visitar Cocol Madrid, ¡menuda artesanía! o Afora, ¡qué preciosas telas! ¿Sabéis dónde se cena hoy? ¡En casa! Con el delivery de La Srta. Scott y una mesa adornada con Adhoc Flores. Pensaremos entonces en ese regalo que vamos a comprar en Peto de Gateo.
¡Son nuestros pequeños grandes negocios! En Madrid pero también fuera, porque en todos estos meses hemos conocido -¡menuda suerte la nuestra!- el tesoro local de otros muchos lugares: El restaurante Galerna en San Sebastián; el mercado de Alicant; las posadas de Cantabria o los productos autóctonos de Asturias en La Masera de Luarca; el Pimentón de la Vera en Cáceres o el Restaurante La Castillería en Santa Lucía, Vejer.
UN RETO DE TODOS
Ellos nos necesitan, y lo llevan haciendo mucho tiempo, no solo en esta situación, aunque sea en estos momentos cuando más suena. Lo que tal vez no sepamos, o no hayamos sabido hasta ahora, es que nosotros también. Hemos visto y vemos muchos titulares espantosos que nos afectan a todos por igual, “La crisis triturará un 20% del pequeño comercio en España”, “El 86% de los pequeños y medianos negocios dicen que quizá no puedan sobrevivir a la crisis”, “Miles de pequeños negocios podrían cerrar antes de Navidad”... El etcétera es un horror y nosotros la solución.
Los pequeños negocios que nos rodean son parte de nuestra propia esencia como personas y como vecinos. Consumir comercio local y pequeño negocio es un salvaguardo para todos, y no solo económicamente -que por supuesto-, también de espíritu. No podemos perder lo que nos une -que si nos ponemos duros, cada vez son menos cosas-.
En Sorti Studio llevamos meses dando voz a estos pequeños negocios, que de pequeños solo tienen el nombre. Dicen que el océano está formado por gotas de lluvia y ninguna es prescindible. Cada uno de nuestros granitos de arena pueden crear un montón de dunas preciosas que nos saquen a flote… A todos.
Con cada bajada de persiana, nosotros también nos cerramos un poco más. Ojalá nunca tengamos que echarlos de menos también a ellos.